Diez películas para acurrucarse en Navidad

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Las mujercitas

Por Claudia Lorenzo

Mujercitas

Muchas niñas que nos perdíamos en los libros de pequeñas hemos crecido adorando a Jo, la rebelde, bienintencionada y talentosa hija del matrimonio March, la que lloraba como una magdalena por Beth y que reñía a Amy cuando se portaba mal. La que no quería separarse de su hermana mayor a pesar de ser consciente de que no habría más remedio. La que le dice que no a la propuesta de matrimonio de su mejor amigo porque no le ama de esa forma y porque aún le queda mucho por hacer. Jo March era la heroína de Louisa May Alcott, su álter ego, y aunque haya tenido mil millones de caras, la de mi generación es la de aquella rebelde de los 90, Winona Ryder. La película, dirigida por Gillian Armstrong y escrita por Robin Swicord, es una celebración del carácter de las mujeres en todas sus formas. Sí, hay hombres alrededor de las March, muy importantes. Pero no tanto como ellas. Amo esta versión de Mujercitas como si no existiese otra.

Cuando Harry encontró a Sally

De todo lo que Nora Ephron ha parido, y es mucho, su obra maestra tal vez sea el guión de esta grandiosa comedia romántica entre dos amigos que se enamoran. Y si bien no toda la acción transcurre en Navidad, sí lo hacen escenas clave de la historia, incluida la final, con un discurso ya famoso que ahora puede resultar manido pero que, en su momento, fue revolucionario. Meg Ryan fingiendo un orgasmo mientras se toma un sándwich, Carrie Fisher buscando entre sus posibles novios alguno que no tenga esposa o Billy Crystal corriendo por las calles de Nueva York son sólo algunos de los momentos más gloriosos de una comedia que juntó a un reparto excelente, un director en plena forma (Rob Reiner, en su época de esplendor) y una guionista que, tras semejante éxito, firmó otras grandes obras ya consigo misma tras la cámara.

The Holiday

Por alguna razón incomprensible, las películas de Nancy Meyers siempre tienen una duración un poco más extensa de lo que deberían. En el caso que nos ocupa, la historia que entrecruza las aventuras de Cameron Díaz, llegada a Londres, y Kate Winslet, aterrizada en Los Ángeles, cojea cuando nos trasladamos al Reino Unido y gana puntos con su relato californiano, por dos razones. Una, el personaje de Winslet es mucho más interesante que el de Díaz y, además, se beneficia del gran hacer de la actriz, que desaparece en el cuerpo de Iris. La segunda es que la trama californiana, aunque también abarca una historia de amor algo desafortunada en su química, contiene la presencia de Elli Wallach en el papel de un guionista del viejo Hollywood. Las mejores escenas no son aquellas entre las dos protagonistas y sus principales intereses románticos, sino las de Winslet con Wallach. Y, bueno, en California hace sol en Navidad, que nunca viene mal.

 

Buscando un beso a medianoche

Los americanos son unos maestros a la hora de establecer rutinas que se convierten en ritos icónicos para determinados momentos del año. No sólo se han vuelto locos con San Valentín, sino que han intentado convencernos por activa y por pasiva de que el amor se siente más que nunca el 14 de febrero. Y han establecido la regla de que, si no tienes a nadie a quien besar cuando el reloj marca las doce del 31 de diciembre, no hay razón para que te molestes en salir a la calle. Por eso Wilson se siente una piltrafa cuando sus amigos le instan a que encuentre una chica para tamaño momento. Y que la encuentre donde pueda, incluso en la web de Craigslist. Vivian, misántropa como él, contesta al anuncio de Wilson y juntos pasan un día y una noche mágicos en Downtown LA. Porque si sus diálogos, su química y la forma que tiene Alex Holdridge de rodearles con la cámara sin ser un intruso no fueran suficientes, su paseo por la zona más clásica, abandonada y arquitectónicamente majestuosa de la ciudad californiana dejan claro que tal vez la película se haya hecho con cuatro duros, pero el resultado ha salido bien bonito.

Lo que el viento se llevó

Ya sé que esta no es una película de Navidad, pero si eres español y viviste en los 90, es LA película de Navidad, la que ponían todos los años para adormecer al personal después de zamparse unos buenos turrones. Las aventuras de Escarlata O’Hara me han acompañado muchos diciembres, y probablemente me costó unos años conseguir verla entera. Pero tremenda mujer, con ese personaje que no es blanco ni negro, que se agarra a lo que haga falta para sobrevivir, que ama y detesta con una pasión sin igual, que es incomparablemente mala al lado de Melania pero, sin embargo, mucho más humana, esa mujer, como iba diciendo, merece que le dediquemos toda la atención del mundo. Esa Escarlata que se enfrenta a todos y a todo y que se toma las tragedias como si fuesen un bache más es una mujer que me vuelve loca desde que, de niña, asistí al relato de su vida por primera vez. Tengo una amiga que se traga toda la trilogía de El Padrino en Navidad. Yo no me trago Lo que el viento se llevó todo lo que debería, pero la llevo en mi corazoncito desde que comienza el último mes del año.

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Sandra y su familia adoptiva en ‘Mientras dormías’

Mientras dormías

Sandra Bullock se haría todo lo famosa que es en Speed, pero a mí me conquistó como la verdadera chica de al lado –aquella a la que el vecino pesado y, sin embargo, tierno, le tira los trastos sin remordimiento- en Mientras dormías. Probablemente porque yo tengo tendencia a enamorarme sin haberle dirigido la palabra al tipo en cuestión, entendí su necesidad de ver a Peter Gallagher todos los días, su incapacidad para contarle la verdad a una familia tan adorable como la de su amado y su habilidad para volverse loca por un tipo simplemente hablando, esta vez sí, con él. Mientras dormías es una de las grandes comedias románticas de los 90, y el 80% de su éxito se lo debe a Sandra.

Vivir para gozar

Sólo diré tres cosas: George Cukor, Katharine Hepburn y Cary Grant en algo que no es Historias de Filadelfia (ni La gran aventura de Silvia) pero que merece mucho la pena. Grant quiere disfrutar de la vida pero se enamora y promete con una estirada. Al visitarla en su hogar familiar conoce a la loca de su hermana, interpretada por Hepburn. Amor, comedia, gente maravillosa haciendo cosas maravillosas y, siento repetirlo otra vez, Cary Grant.

Todos dicen I Love You

¿Qué ha de tener una película, además de canciones de música americana de toda la vida y a Woody Allen, para enamorar? Probablemente a una familia de locos y millonarios que deciden pasar la Navidad en París, para huir de Nueva York. Si eso no es suficiente, ni tampoco lo son los nombres de la cantidad de actores que se unen a Allen en esta aventura, mencionemos un detalle más: una fiesta en la que todo el mundo va disfrazado de Groucho Marx. Las carcajadas son inevitables, y el cariño por Goldie Hawn y su adorable exmarido, que baila con ella a la vera del río, lo es más.

El apartamento

Navideña, navideña, la historia de C. C. Baxter no parece, aunque tiene lugar en esas fechas. Pobre hombre pringado, que se queda sin hogar determinadas horas al día para que sus jefes puedan echar en su apartamento una canita al aire. Pobre hombre pringado, que ni siquiera se da cuenta de que el amor de su vida sufre en esa misma casa que el pelea por mantener suya mientras intenta ser un mensch. Pobre hombre pringado, que tarda un espejo roto, unos espaguetis a la raqueta de tenis y un vecino Pepito Grillo en caer en la cuenta de lo que debe hacer. Por cierto, la idea original le vino a Billy Wilder a la cabeza tras ver Breve encuentro, y aunque ésta no es muy navideña, es una delicia.

Barcelona, noche de invierno

Hemos cubierto navidades, fines de año y fiestas del trabajo. Como castizos que somos, sólo queda centrar una historia en la Noche de reyes, la más mágica del año para niños y adultos, sean la Celia de Elena Fortún o la madre del protagonista de La vida de Brian. En Barcelona, nit d’hiver, Dani de la Orden propone una continuación de su filme Barcelona, noche de verano, con más éxito que su predecesora y con una serie de historias que suceden en la ciudad catalana a la vera de la Cabalgata. Algunos de los actores jóvenes más prometedores del país, junto a intérpretes fogueados como Alberto San Juan, Asunción Balaguer, Abel Folk o Clara Segura, se reúnen para este llamado “Love Actually” a la española que tiene mucho encanto y muchas ganas de dejarnos con una sonrisa final en la boca.

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