La Primera Guerra Mundial y ellas

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‘Testamento de juventud’, de James Kent

Por Claudia Lorenzo

Vera Brittan quería estudiar en Oxford, no limitarse a tocar el piano, que era la idea que su padre le proponía. Estaba empeñada en formarse, como su hermano pequeño, Edward, y consiguió pasar las pruebas de Sommerville College y formar parte de esa élite de mujeres luchadoras y cabezonas que abrió camino en el mundo académico británico.

Entonces comenzó la Primera Guerra Mundial y ese hermano suyo, junto a sus amigos, fue a luchar, siguiendo el ejemplo de tantos otros jóvenes británicos y siendo animados por la propia Brittain.

Su libro autobiográfico Testamento de juventud, relata la historia de esas mujeres que, como ella, no pudieron hacer la guerra en las trincheras pero fueron testigos de los destrozos humanos causados por la contienda. Brittain, que se hizo enfermera porque necesitaba sentirse útil durante el conflicto, descubrió mientras atendía a soldados alemanes una vocación pacifista que nunca la abandonaría, ni siquiera tras conocer la muerte de su hermano, sus amigos o su prometido, Roland Leighton. James Kent, con un guión de Juliette Towhidi basado en el libro de la autora, ha dirigido la película homónima haciendo hincapié en la soledad de Brittain y en su fortaleza a la hora de lidiar con las pérdidas sucesivas de su vida.

La película, como el libro, retrata un mundo que se ha visto menos a la hora de llevar a la pantalla la Primera Guerra Mundial: el mundo de las que se quedaron atrás, las mujeres que no pudieron ir a luchar con sus compañeros de generación en lo que todos creían que iba a ser una guerra rápida y justa contra los alemanes. La realidad, las muertes, los heridos, los amputados, las armas, los síndromes post-traumáticos y la pérdida de una generación entera para los británicos quedan retratados aquí en los ojos de Alicia Vikander, quien se encarga de ponerle voz y rostro a Brittain, y que asume con entereza el peso de la historia sobre sus hombros. Kit Harington, el Jon Snow de Juego de Tronos, se encarga del personaje de Leighton. En el poco tiempo que pasa en pantalla tras comenzar la batalla en Francia, su mirada se encarga de transmitir la tensión y la angustia que se vivían en las trincheras, plagadas de chavales que no habían imaginado tanto horror en toda su vida.

Brittain, enamorada y peleona, ejemplifica el papel de esas mujeres protagonistas de la historia y la barbarie, mujeres que no cogieron un fusil para ir a matar pero que lucharon como el que más y que inauguraron una nueva etapa en la historia del feminismo global. Fueron su fuerza y su entereza en las barricadas las que sostuvieron un país que aún hoy sigue llorando los muertos y los errores de ese primer horror mundial.

Sunset-Song
‘Sunset Song’, de Terence Davies

Vera existió para publicar su libro, best-seller en el Reino Unido. Chris Guthrie, por el contrario, es el personaje ficticio que encabeza la novela Sunset Song, del escritor escocés Lewis Grassic Gibbon. Sunset Song es considerado una de las obras más importantes del siglo XX en Escocia, y su traslado a la pantalla grande, de la mano del director Terence Davies, ha sido un proyecto soñado desde hace años. Igual que Testamento de juventud, esta segunda historia se centra en la figura de una mujer contra viento y marea, una chica soñadora y aspirante a profesora que, por circunstancias familiares y personales, se ve abocada a trabajar la tierra en la que creció, en el noreste de Escocia. Guthrie, que comparte con Vera la unión con un hermano de quien se separó muy joven, se hace cargo de su casa y sus terrenos tras el suicidio de su madre, la marcha de sus dos hermanos pequeños con otros parientes y la huida de su hermano mayor a América. Acompañada en un principio por su tirano y maltratador padre –que muere tras un ataque- Chris decide tomar las riendas de su propio destino y forjarse un futuro que, por no soñado no es menos digno. En esa tierra, y antes de la marcha de su hermano, conoce al amor de su vida: Ewan Tavendale, con quien se casa y tiene un hijo. Pero como todas las historias dramáticas que viven un momento dulce, la tragedia se cierne sobre ellos de igual forma que sobre la vida de Vera Brittain: con la silueta de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, la posición que toman Ewan y sus amigos escoceses en cuanto al alistamiento dista mucho de parecerse a la del hermano y los amigos de Vera. Ewan se niega, al menos al principio, a marchar a la lucha armada, incluso si eso supone que todos sus vecinos le llamen cobarde. Acaba de formar una familia y quiere seguir siendo integrante de la misma, no arriesgar su vida ante un enemigo que desconoce. La presión social y la posible obligatoriedad hacen que él y sus compañeros acaben yendo al frente, ante el temor de Chris.

Su final, como el de los chicos de Vera, es trágico. Y sin embargo, antes de que eso suceda, tanto Ewan como Roland o Edward, en esporádicas apariciones frente a las mujeres de su vida, dejan clara una de las consecuencias más graves de esa Gran Guerra: el síndrome del estrés post-traumático. En un encuentro con Vera, Roland le niega la palabra o la mirada y presume de lo divertida que es la vida en las trincheras. Sólo cuando ella le pide sinceridad, él se rebela con violencia y demuestra su necesidad por desahogarse ante alguien, de alguna forma, y desprenderse de la suciedad del frente. Ewan, a su llegada a Escocia de permiso, ejemplifica incluso una afección más grave y violenta, enfrentándose a su mujer, insultándola y forzándola. En este caso, Ewan reacciona cuando Chris le amenaza con un cuchillo y se revuelve contra él, negándose a sufrir las mismas vejaciones que sufrió su madre a manos de su padre.

Las realidades de Vera y de Chris no son exactamente paralelas. Una vio como la guerra transformaba su familia dentro de una forma de vida rural, la otra formó parte del conflicto y cambió radicalmente su forma de pensar a raíz del mismo. Sin embargo, las dos ofrecen una mirada a la forma de vida de aquellas que tal vez se quedaron atrás físicamente, pero que tuvieron que dar un gran paso adelante ideológicamente para poder mantener el mundo en pie.

2 thoughts on “La Primera Guerra Mundial y ellas

  • 13 diciembre, 2015 en 10:06 am
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    Cómo me fascina leerte. Empecé con la intro y ya no lo pude dejar, pero creo que de momento lo dejo en leer tu review maravillosa porque las películas y libros de guerras y pérdidas tan grandes me dejan destrozadas por días! Así que de momento te hago caso y, una vez más, me veo tu lista de pelis de Navidad y hasta puede que me relea Mujercitas por la quintuagésima vez! 😀 GRACIAS cari!

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    • 16 diciembre, 2015 en 8:49 pm
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      Pues Testamento de juventud es un descubrimiento maravilloso que no me esperaba, te la recomiendo aunque sea la Gran Guerra. Vera Brittain era una mujer de armas tomar, y yo aún sigo a la caza y captura del libro. :) Te confieso que fue acabar de hacer la lista de Navidad y ponerme a ver Mujercitas. Cómo me gusta esa película.

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