“El humor te coloca en una posición de ventaja frente a lo que te está ocurriendo”

Mercedes
Mercedes Moncada, presentando la película

Entrevista con Mercedes Moncada, directora de Mi querida España

Por Claudia Lorenzo

Con el archivo de Jesús Quintero a su disposición (“acceder a eso para mí era como meter a mi hijo de siete años en la fábrica de Lego”), la directora Mercedes Moncada (Palabras mágicas (para romper un encantamiento)) se embarcó en la tarea de hacer un retrato de la España de Juan Carlos I a través de sus personajes más ilustres y también más representativos. “La idea era acercarse, mirar, crear un lienzo que nos haga pensar en los hechos. Esos años, que coinciden con el material de Jesús, son muy importantes en España. Es mucho más fácil catalogar la dictadura: sabemos que no tenemos parámetros legales constitucionales que nos permitan avalarla. Pero la democracia nos llegó en pañales, y el papel de cómo entramos en este mundo nos pasa de soslayo, sin darnos cuenta de que el equilibro estaba roto. La película reflexiona sobre el hecho de que “estamos donde estamos y como estamos, en parte, por la falta de equilibrio entre la socialdemocracia y la derecha”. La izquierda se eliminó y se anexó a la socialdemocracia y a lo que era socialdemocracia se le llamó izquierda, porque estaba a la izquierda de la derecha, que es lo que decía Carrillo. Todo eso es muy importante, aunque no se hable de eso, aunque no nos lo recordemos. La gente que tiene menos de 25 años tiene que entender por qué estamos construidos así ahora”.

Moncada es una apasionada de la historia, y su trabajo en el documental es fruto de esa pasión, no causa. Tras cinco meses revisando un material previamente seleccionado, la directora comenzó a editar y a alternar imágenes de archivo con imágenes actuales. Así Mi Querida España contrapone las entrevistas de Quintero con el rodaje de una jornada de caza y con las charangas de los Carnavales de Cádiz, cuyas reivindicaciones, bromas o chanzas tienen mucho que ver con lo que sucede en torno a la mesa del entrevistador. “La película, en el fondo, habla sobre la comunicación”, explica Moncada. “Los personajes son entrevistados por un periodista, y salen en la televisión pública. Eso ya forma parte de un discurso hecho, y era importante sumar ese discurso estructurado con otro lenguaje no estructurado que es el de la calle”. No hay nada nuevo bajo el sol, aunque sí se emite una entrevista inédita con Pilar Urbano, y, sin embargo, muchas de las conversaciones caen como un jarro de agua fría sobre la audiencia. “La película no da ninguna primicia”, adelanta la directora. “Pero al verlo todo en esa perspectiva, digamos que queda constancia de que no tenemos memoria. Todo esto ya lo sabíamos, pero se nos olvidó. La noticia inmediata no nos deja analizar la información de fondo. Y así se nos van olvidando cosas. Una reacción muy común cuando la gente ve nuestra película es ‘estamos repitiendo lo mismo’. Y no debería hacer falta la película para darnos cuenta de que sí, estamos repitiendo lo mismo: el paro, la corrupción. No hay ninguna novedad en esto”.

Sin embargo, frente al espejo que nos muestra cómo fuimos, la reacción más normal de la audiencia es la carcajada general. “Que conculco esto, que conculco lo otro, siempre estoy conculcando”, dice Jesús Gil en su entrevista, en la que también admite que “seguro que ha prevaricado alguna vez”. “Hay risas en el documental que me parecen fabulosas. Con Jesús Gil yo también me río, pero con una risa sardónica, como de “no puede ser, esto es un universo paralelo, ahí está, es alcalde, y nadie dice ‘señor, usted está loco y póngase la camisa de fuerza y váyase a la cárcel’”. Bueno, eso sí. De alguna manera, nos guste o no nos guste, son un reflejo de nosotros”.

¿Nos impiden las risas ver la tragedia? Gunilla Von Bismarck diciendo que en verdad los obreros no quieren trabajar es otro ejemplo que provoca risas y que, sin embargo, no deja de alardear de ese tan hablado 1% que tiene más riqueza que todo el 99% restante. Moncada no opina que esa reacción sea mala, más bien al contrario: “El humor es complejo e importante. Uno se ríe de lo que no tiene miedo, no de lo que le abruma. El humor fortalece, te hace ponerte en una posición ventajosa respecto a lo que te está ocurriendo. He vivido mucho tiempo en México, y allí están pasando un momento horroroso. Yo no me imagino un programa como El Intermedio en México, es imposible. Porque no te puedes reír de lo que te está aterrorizando”.

Banqueros hablando de crisis, de corrupción, líderes del PP mencionando una “ley mordaza”, asesinatos de mujeres a manos de sus maridos “para que las demás aprendan”. ¡Vaya país que muestra! “Aquí hay una democracia muy joven, muy manoseada, muy manipulada. España no es un país especialmente corrupto, no, las democracias se consolidan, se viven. Las sociedades como Dinamarca o Suecia son producto de un montón de tiempo. Yo soy muy optimista porque algo está pasando”. Y con tanto movimiento como ocurre en política española últimamente, con nuevos actores políticos en escena y nuevos retos, ¿no había tentación de continuar con la historia, de no limitarse a los años que el archivo de Quintero ofrecía? “La duración del archivo es perfecta. Yo no sé qué va a pasar en España ni quería especular al respecto. Quería que nos quedáramos aquí, cuando empezó algo aquí a cambiar de verdad. Lo que va a pasar después… no voy ni a teorizar. Igual esta película se puede volver a hacer en 20 años”.

Mi querida España puede verse en Filmin pinchando aquí.

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